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Bruselas advierte del alto riesgo de la deuda de España y otros seis países



El crecimiento económico en la zona euro se enfría. Nadie sabe cuándo llamará a la puerta la próxima la crisis, pero nadie duda de que llegará. Bruselas urge a los países más rezagados a que reduzcan su deuda pública con mayor rapidez. La Comisión Europea prevé que el conjunto de la UE reduzca ese lastre desde el 81% al 72% del producto interior bruto (PIB) en una década. Pero advierte en un informe de “riesgos elevados” que pueden llevar a que esta sea insostenible a medio plazo en siete países. Entre ellos está España, donde, si no hay cambios en la política fiscal, podría llegar al 107% del PIB en 2029.
Las instituciones europeas, desde el Banco Central Europeo hasta el Consejo Fiscal de la UE, llevan meses con el toque a rebato a los países más endeudados para que aceleren el proceso de reducción de deuda. La Comisión Europea insiste en ello en su último Informe sobre Sostenibilidad Fiscal, que señala el “alto riesgo” de que la deuda se cronifique a medio plazo en siete Estados: Bélgica, España, Francia, Italia, Hungría, Portugal y Reino Unido.
El Consejo de Ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) votará unas conclusiones, a cuyo borrador ha tenido acceso EL PAÍS, que advierten del efecto de los cambios demográficos sobre el endeudamiento y exhorta a los países a “evitar” que se “reviertan las reformas que ya se han emprendido” y a asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones aumentando “la edad efectiva de jubilación”.
El informe analiza la viabilidad fiscal de los Estados miembros a corto, medio y largo plazo. La situación a un año vista solo preocupa a la Comisión en el caso de Chipre, que en 2018 recurrió a los mercados con mayor frecuencia para apoyar a sus bancos. Aunque sobre el papel están fuera de riesgo, también se hallan bajo la lupa España, Francia, Italia y Hungría. Las conclusiones del Ecofin, que se han remitido a los países miembros, destacan que “los niveles altos o crecientes” de deuda de esos países son “fuentes importantes de vulnerabilidad” si cambian las “percepciones” de los mercados en el actual contexto de volatilidad financiera.
Las alarmas se encienden, no obstante, en el examen a medio plazo. En la próxima década, la Comisión no contempla que ni la UE ni la zona euro puedan volver a la situación previa a la Gran Recesión y, en conjunto, su deuda seguirá por encima del 60% del PIB que prevé el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Además, destaca que esos siete países afrontan un “alto riesgo” de insostenibilidad fiscal hasta 2029 por su “débil posición fiscal”, las “cargas heredadas” o su sensibilidad a los shocks económicos.
En el caso de España, la Comisión Europea prevé un deterioro del saldo estructural primario —el que resulta de descontar los intereses y los efectos del ciclo económico— en los próximos dos años, con un déficit del 1% del PIB. Ese escenario de partida complica la proyección de la deuda española, que solo con un ajuste estructural casi improbable de 5,2 puntos porcentuales en cinco años podría situar la deuda por debajo del 60% en 2033, según el Ejecutivo comunitario. En cualquier caso, y tras examinar varios escenarios, la Comisión enciende el semáforo rojo para España.
En un escenario de “condiciones económicas normales” y sin cambios de política fiscal, Bruselas estima que la deuda española ascenderá hasta el 107% del PIB en 2029 por los costes derivados del envejecimiento de población y por unos tipos de interés superiores a la tasa de crecimiento. El contexto trazado por Bruselas pasa por una expansión del PIB anual del 1,2% y una inflación del 1,9% entre 2018 y 2029. El informe, además, expone dos escenarios alternativos. En caso de un shock financiero, la deuda podría volar hasta el 113% del PIB. En el extremo opuesto, si España cerrara los próximos diez ejercicios con un superávit primario anual del 1,8%, la rebajaría hasta el 76,7%, y si este fuera del 1,1%, el endeudamiento sería inferior a ese umbral “clave” del 90% que le permitiría salir de esa situación de riesgo.
A diferencia de otros años, el informe también concluye que a largo plazo, más allá de 2029, la sostenibilidad fiscal de España también se halla en una situación de “riesgo elevado”. El documento indica en este apartado la posición inicial de las finanzas públicas y a los costes del envejecimiento de la población. Y, además, advierte de que “una reversión de las recientes reformas de las pensiones” empeoraría esas perspectivas. A la posición fiscal española tampoco contribuye, concluye el informe, el endeudamiento externo o los créditos dudosos que aún arrastra la banca.