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Bruselas presenta un fondo anticrisis muy por debajo de las expectativas lanzadas por Macron



Dos décadas después de la creación del euro y tras años y años de debates, hojas de ruta y agendas de reforma, la Comisión Europea propone hoy el primer presupuesto del euro anticrisis, fundamental para completar la arquitectura incompleta de la moneda única. La Función Europea de Estabilización de la Inversión (EISF, por sus siglas en inglés: el enésimo acrónimo relacionado con el euro) ascenderá a 30.000 millones de euros, con un impacto económico del 0,000026% del PIB de la eurozona. Se trata del primer instrumento de solidaridad creado tras los 10 últimos años de crisis: un crédito sin intereses y sin condiciones para que el país afectado por una crisis (con un súbito aumento del desempleo, como le ocurrió a España desde 2010) pueda mantener la inversión pública. Bruselas tenía planes para hacer mucho más, pero la propuesta se queda muy por debajo de lo que piden voces como la del presidente francés Emmanuel Macron. "Esto es lo que hay: una especie de fondos zanahoria", admiten las fuentes consultadas en la capital europea.
El vicepresidente letón Valdis Dombrovskis y el comisario francés Pierre Moscovici se han encargado este mediodía de vender ese nuevo instrumento, que se completa con otro fondo dotado con 25.000 millones de euros adicionales para los países que hagan reformas y se unan al euro. "Estas propuestas reforzarán la resistencia de la Unión Económica y Monetaria y de los países individuales", ha dicho Dombrovskis, que ha subrayado que el presupuesto anticrisis "no puede dar lugar a transferencias permanentes" para alivio de Alemania. Porque el diseño de ese fondo es marcadamente alemán. "Estamos sembrando una semilla, es la primera vez que el euro tiene un instrumento de solidaridad, pero más adelante convendría regarla", ha dicho un Moscovici que era partidario de mucha más ambición.
Pero la ambición, al menos de momento, queda para las grandes declaraciones. Y en todo caso para Francia: un portavoz del ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, ha afirmado que se trata "de un paso en la buena dirección", pero inmediatamente ha afirmado que la eurozona "necesita un presupuesto de convergencia y de estabilización". El EISF y su 0,00002% del PIB difícilmente entran en esa categoría.
Con la crisis italiana y los mercados sacudiendo un día tras otro a la periferia, el plan de la Comisión Europea se incluye dentro del debate sobre las reformas de la Unión Económica y Monetaria, que los líderes deben debatir en la cumbre de junio. Están sobre la mesa un respaldo fiscal del fondo de resolución bancaria (para cerrar bancos sin que haya episodios de inestabilidad financiera) y un calendario para el fondo de garantía de depósitos común, además de una capacidad fiscal que podría adoptar la forma que propone la Comisión. Hay otros planes sobre la mesa: usar un fondo de 55.000 millones de euros en manos del Mecanismo de rescate (Mede), en principio destinado a la recapitalización directa de bancos. Los Gobiernos francés y alemán, además, llevan varias jornadas de reuniones para hacer una propuesta conjunta, que podría llegar en los primeros días de junio.
Estos son los detalles más jugosos de los dos fondos.
EISF: 30.000 millones en créditos sin intereses. Bruselas propone que el coste de la financiación del EISF, que asciende a 30.000 millones, se cubra con los beneficios que el Banco Central Europeo obtiene con la emisión de moneda y que ahora se reparten los países de la Unión Monetaria, que ascienden a unos 8.000 millones. Para acceder a esa financiación hay que cumplir con las reglas europeas: el Pacto de Estabilidad y el denominado Procedimiento de desequilibrios macroeconómicos; no está claro que España ni Italia, por ejemplo, cumplan esas reglas. El nuevo fondo se usará en caso de shock asimétrico (en un solo país, que hace más difícil el activismo del BCE), cuando un Estado miembro pierda acceso a los mercados para refinanciar su deuda. Un Estado miembro tendrá derecho a usarlo cuando su tasa de paro estructural (independientemente del ciclo) sea muy elevada y haya un abrupto incremento del desempleo. Se usa exclusivamente para mantener el nivel de inversión. No puede llevar a transferencias permanentes para evitar el denominado riesgo moral.
Apoyo a las reformas: 25.000 millones. Persigue dar apoyo financiero a los países que acometan reformas estructurales. Además, proporcionará ayudas a los países de la UE que no forman parte del euro para que se sumen a la moneda única, con una Facilidad de Convergencia. La Comisión determinará el tamaño del apoyo financiero cuando los Estados miembros presenten sus programas nacionales de reformas. España podría recibir 1.146 millones de euros por ese capítulo, la cuarta cifra más elevada.