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Los sindicatos miden sus fuerzas ante la parálisis del acuerdo salarial



CC OO y UGT han convocado este martes concentraciones a las puertas de las sedes de la patronal en toda España. Protestan por la falta de un acuerdo salarial con "un avance significativo de los salarios". La reunión del lunes acabó con reproches. Al terminar, CEOE y Cepyme lanzaron un comunicado que denuncia "la falta de compromiso de los sindicatos en las negociaciones". Las centrales les achacaron lo mismo con otras palabras: "Falta de voluntad". Así que mantuvieron el medio centenar de convocatorias, el primer paso en la "movilización creciente" que esgrimen si no hay pactos en salarios, pensiones o legislación laboral.
A última hora del lunes, los dos sindicatos emitieron un comunicado en el que denunciaban que las manifestaciones de la patronal podían ser un preámbulo del abandono de las negociaciones, "ya que mantiene su propuesta de subida salarial entre el 0% y el 2%, que ni siquiera garantiza el mantenimiento del poder adquisitivo de los sueldos".
La jornada de este martes no es solo un día de protesta más. Es también un termómetro en la estrategia de movilización creciente de la que están advirtiendo los líderes sindicales, Unai Sordo (CC OO) y Pepe Álvarez (UGT). Si consiguen sacar suficiente músculo, se plantearán dar un paso más allá en la movilización creciente. De momento, ya hay otra fecha señalada en el calendario, el 16 de junio.
El escenario se completa con un 2018 en el que se ha vivido un auge de las movilizaciones (mujeres y pensionistas). Esto lleva a los sindicatos a pensar que hay un caldo de cultivo —no solo motivos— para que prenda la mecha de la protesta si los salarios no suben bastante más y la precariedad no baja. Incluso hay dirigentes que temen verse desbordados si no se ponen al frente de la protesta. "Si por un lado no hay un acuerdo con un avance significativo y, por otro, están los sindicatos amarillos o los más radicales, ¿qué espacio sindical te queda?", justificaba el lunes un dirigente sindical.
Los sindicatos miden sus fuerzas ante la parálisis del acuerdo salarial
El motivo principal de la convocatoria de este martes son los salarios en el sector privado. En el público y en las pensiones, la austeridad —al menos este año y el que viene si finalmente se aprueban los Presupuestos— ha quedado atrás. Pero en materia de sueldos privados, las conversaciones entre los sindicatos mayoritarios, CC OO y UGT, y las patronales, CEOE y Cepyme, siguen casi ancladas en la casilla de salida. Entre este año y 2020, la patronal ofrece para este año "hasta un 2%" de subida más otro punto adicional en funciones de criterios como la flexibilidad o el absentismo. Los sindicatos apuestan un mínimo del 3,1% que recoja el incremento previsto por el IPC más una ganancia de poder adquisitivo más un porcentaje adicional que tenga en cuenta la productividad y, además, exigen que el salario mínimo en los convenios sea de 1.000 euros mensuales. Y, sobre todo, rechazan ese "hasta" que, en la realidad, supone que no hay un suelo mínimo.
En la patronal no se entiende esta posición. El presidente, Juan Rosell, ha atacado a los sindicatos por no aceptar una oferta que mejora el incremento que ahora se está pactando en los convenios que se han negociado en lo que va de año (1,56%). El enfado entre los empresarios por las protestas en la puerta es importante y acusan a UGT y CC OO de exigir lo que ellos no dan a sus empleados. El comunicado del lunes detallaba que el incremento salarial de los primeros es del 1,8% y el de los segundos del 1,9%.
También se eleva un escollo insalvable en la cláusula de revisión salarial, un mecanismo que se activa cuando los precios al final del año superan el incremento de sueldos inicial para evitar la pérdida de poder adquisitivo. Acabar con ella era una vieja reivindicación empresarial que se logró en 2012 y que ahora apenas resiste en uno de cada cinco convenios.
El razonamiento de los sindicatos para exigir aumentos salariales por encima del 3% es que "el crecimiento debe repartirse". España lleva cuatro años creciendo y creando empleo; los dividendos empresariales superan en 15.000 millones las cifras previas a la crisis y los salarios representan 10.000 millones menos. Los llamamientos de organismos poco sospechosos de afinidad con ellos (FMI, OCDE, Banco de España) les llevan a sentirse reforzados.
¿Hasta dónde están dispuestos a llegar en esta estrategia de "movilización creciente"? Pepe Álvarez, de UGT, ha hablado de "movilización general", la idea de la huelga general planea, aunque parece lejana.
Hay dirigentes que miran al espejo de 1988, cuando España salía de los ochenta, y a la exitosa huelga general del 14-D. Pero son más quienes recuerdan que entonces el clima social era distinto, las jornadas perdidas en huelgas se contaban por millones (casi siete), y que ahora, pese al repunte de 2017, la conflictividad laboral está en cifras históricamente bajas (menos de 400.000). Sin embargo, otros apuntan que la distancia no está solo en las cifras, también en las formas en las que se expresa ahora el descontento laboral.