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Draghi insiste en que mantendrá los tipos bajos un tiempo prolongado



La pugna abierta en Europa por el rumbo de la política monetaria ha quedado una vez más puesta de manifiesto de la forma más descarnada. Las actas del consejo del Banco Central Europeo han revelado este jueves que el pasado 9 de marzo los banqueros centrales de Alemania, Francia, Holanda y España presionaron al presidente del BCE, Mario Draghi, para que presentase un panorama económico más optimista. Y en esa misma línea se ha expresado este jueves, el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, quien ha declarado que los tipos negativos están dañando la rentabilidad de las entidades financieras y que el BCE debería considerar una normalización de la política monetaria.
Sin embargo, este mismo jueves Mario Draghi ha salido al paso de estas presiones y ha insistido en que los tipos continuarán “en el nivel actual o más bajo durante un periodo extenso de tiempo y bien pasado el horizonte de las compras de deuda”, según ha informado la agencia Efe.
“Antes de alterar los componentes de nuestra política monetaria, necesitamos crear la suficiente confianza en que la inflación convergerá hacia nuestro objetivo de medio plazo y se mantendrá ahí incluso con menos apoyo de las condiciones de política monetaria”, ha apostillado en un discurso pronunciado en Fráncfort. De esta forma, el banquero central acalla los rumores que decían que para aliviar los balances de los bancos se iba a subir el tipo de depósito negativo antes de que acaben las compras de deuda. En principio, las adquisiciones de deuda del BCE proseguirán hasta diciembre de 2017. Y los tipos se quedarán ahí mientras tanto.
Este debate sobre el fin de los estímulos coincide con el hecho de que el balance del BCE ha superado este jueves el umbral de los cuatro billones de euros, el doble de lo que tenía cuando empezó el programa de compras de deuda allá por marzo de 2015.
Desde el inicio de la crisis, el balance del BCE se ha triplicado. Por dar una idea de la magnitud que representa, esos cuatro billones de euros suponen al 37% del PIB de la zona euro y cuatro veces el PIB de España. Si se compara con la Reserva Federal, esta tiene en sus manos el equivalente al 25% del PIB estadounidense, esto es, 4,2 billones de euros. Solo que la diferencia con el BCE radica en que el banco central de EE UU ya ha comenzado la estrategia de salida y ha subido tipos, si bien todavía no ha comenzado a vender activos.
Semejante cantidad en el balance del BCE complicará la estrategia de salida de las políticas expansivas. En el instante en que la institución empiece a vender los títulos adquiridos, existiría el riesgo de distorsionar el mercado, provocar pánicos e, incluso, incurrir en pérdidas.