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China quiere tener tantos olivos como Jaén



Los países ribereños o cercanos a las costas del Mediterráneo siguen constituyendo el 90% de las superficies de cultivo del olivar en el mundo de más de 11 millones de hectáreas. España, con 2,6 millones, es líder indiscutible. El resultado de esa extensión olivarera es una producción de unos tres millones de toneladas de aceite al año, de la que España aporta casi la mitad de esa cifra. Sin embargo, el incremento mundial de la demanda y la imagen positiva del aceite como un producto alimentario de calidad (sobre todo en Estados Unidos) hace que se haya desarrollado un auge en la demanda fuera de las zonas tradicionalmente productoras.
Sin embargo, la creciente oferta que se espera no despierta preocupación en el sector, ya que la demanda tiene mucho recorrido. Actualmente, el aceite de oliva supone solo el 2% de las grasas consumidas en todo el mundo y hay perspectivas de un aumento constante de su consumo. Lo que sí se teme son las trabas burocráticas a la importación, así como la implantación de nuevos sistemas para determinar la calidad de los aceites que tanto Estados Unidos como Australia quieren aplicar al margen de las normas del Consejo Oleícola Internacional.
Según los datos manejados por el Consejo, en los últimos años han sido varios los países que están impulsando planes de cultivo para el olivar. A la cabeza de estas iniciativas se halla China, con una superficie de cultivo de 86.000 hectáreas, de las que unas 23.000 se hallan ya en producción.
59 millones de olivos en Bailong
Los planes del gobierno de Pekín contemplarían la plantación anual de unas 14.000 hectáreas, aunque diferentes informaciones manejan la existencia de un programa para plantar nada menos que 59 millones de olivos en el valle del rio Bailong, lo que equivaldría a una superficie similar a la existente en Jaén. En Asia se contemplaba también la posibilidad de grandes plantaciones en India, que no se han llevado a cabo. Mucho más al sur, en Australia, las plantaciones ascienden ya a 35.000 hectáreas.
En el continente americano destacan los planes de plantación en Estados Unidos —especialmente en California— de olivar intensivo con variedades españolas y griegas. Actualmente cuenta ya con una superficie de 18.000 hectáreas con idea de seguir creciendo en un país que tiene la mayor demanda importadora, con más de 300.000 toneladas de las que 100.000 proceden directamente de España y otras, también españolas, entran vía Italia.
En otros países de cultura hispana donde el olivar llegó tras el descubrimiento de América, las plantaciones más importantes corresponden a Argentina con unas 90.000 hectáreas, muchas impulsadas por empresarios españoles, de las que 63.000 son de regadío. Le siguen en importancia las 25.000 hectáreas en Chile —todas de regadío— 17.000 hectáreas en Perú, 10.000 en Uruguay y 9.000 en México.