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La inversión pública caerá en 2017 al menor nivel de la serie histórica



El plan presupuestario remitido a Bruselas sigue cebándose con la inversión pública. Las cuentas presentadas ante la Comisión Europea contemplan que este capítulo caiga hasta el 2,1% del PIB durante 2016 y hasta el 2,09% en 2017, casi medio punto menos que el 2,5% registrado en 2015.
Semejantes niveles bajan incluso de los mínimos históricos contabilizados en 2013 y 2014: un 2,2% en sendos años. En términos de PIB, nunca se había exhibido una cota tan baja en toda la serie histórica, que da comienzo en 1995. Por dar una idea, en ese año se empleó un 4,3% en formación bruta de capital. Y hasta el comienzo de la crisis, este concepto ha oscilado entre el 3,6% de finales de los noventa y el 5,1% que se registró en 2009, año récord en inversión pública debido, fundamentalmente, al Plan E. Los expertos señalan que más allá de 1995 los datos recogidos no son homogéneos. Sin embargo, consideran que una vez sumadas las inversiones militares probablemente esta rúbrica se sitúe en niveles de décadas muy anteriores a los noventa.
La mitad que en 2008
En cifras absolutas, esto significa que la partida se desplomará en 2016 hasta el entorno de los 23.400 millones frente a los 27.000 millones de 2015. Una parte de esta caída se debe a que el año anterior Eurostat obligó a contabilizar 2.000 millones en inversiones publico-privadas realizadas en Cataluña y Aragón durante ejercicios anteriores y que, por lo tanto, no se repetirán. Por otra parte, esta previsión también implica que se está acometiendo un recorte en la inversión pública por valor de unos 1.600 millones, un tajo que el Ejecutivo en funciones está haciendo por dos vías: una, el cierre contable de agosto. Y dos, el acuerdo de no disponibilidad del gasto ministerial que anunció en abril.
Los 23.400 millones en inversiones con los que el Gobierno prevé acabar el 2016 superan los 22.299 millones que se invirtieron en 2014, unos mínimos no registrados desde finales de la década de los noventa. En 2017, la cantidad ascenderá, según el plan presupuestario, a los 24.100 millones, menos de la mitad de los 55.000 millones de 2009 o los 50.000 de 2008 y 2007.
En los Presupuestos de 2016, el Gobierno preveía una leve subida: un 1,5% más entre Administración central y empresas públicas. Sin embargo, la desviación del déficit y la presión de Bruselas ha llevado al Ejecutivo a recortar donde resulta más fácil y menos polémico: inversiones y gasto corriente. De ahí que la inversión pública esté disminuyendo cerca de un 10% en el conjunto de las Administraciones públicas y en casi un 30% según la ejecución presupuestaria del Estado central.