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La incertidumbre política merma la confianza de las empresas familiares


Después de tres años de recuperación y ascenso, la confianza de las empresas familiares en la situación económica ha descendido. Si en 2013 solo el 42% de las empresas encuestadas tenían una perspectiva positiva de la evolución de sus negocios, en 2014 se registró una recuperación significativa de la confianza (64%) y en 2015 se elevó todavía más al 79% y en 2016 ha caído al 70%. Un retroceso que, no obstante, refleja que los empresarios familiares tienen una visión positiva sobre el futuro y capacidad de seguir creciendo a medio plazo.
Según las respuestas, un 55% de las empresas apunta la incertidumbre política como el mayor desafío con el que se enfrentan por delante del aumento de la competencia, señalado por un 47%, y la disminución de la rentabilidad, destacada por un 35%. En el caso de las compañías europeas, la percepción de los desafíos mantiene una tendencia similar, aunque con peso diferente de cada uno de ellos. Así, la incertidumbre política (37%) y la guerra por el talento (37%) comparten la primera posición en cuanto a retos del entorno, seguidos, de nuevo, por una mayor competencia (36%) y por el descenso de la rentabilidad (33%).
La incertidumbre política merma la confianza de las empresas familiares
Así se recoge en la quinta edición del Barómetro de la Empresa familiar, elaborado por KPMG en colaboración con las Asociaciones Territoriales vinculadas al Instituto de la Empresa Familiar, que los próximos 17 y 18 de octubre celebra su Congreso anual con la presencia del Rey y del presidente del Gobierno. El estudio se hizo sobre 288 empresas entre mayo y junio de 2016 y forma parte de una macroencuenta europea en la que participan 959 empresas de 23 países. Precisamente, en las empresas familiares europeas también se ha producido un descenso del 75% al 72%.
Planes de inversión
Aunque se haya producido esa caída, la confianza se apoya en los buenos resultados alcanzados este año en términos de facturación, empleo e internacionalización. El 75% de las empresas familiares han aumentado su volumen de ventas en el último ejercicio (solo un 54% en el conjunto de Europa) mientras que solamente un 11% lo ha reducido. En términos de empleo, un 93% ha aumentado o mantenido su plantilla y el 74% declara ya tener presencia en mercados extranjeros.
Con esas perspectivas, las empresas familiares proyectan nuevas inversiones en sus planes estratégicos. El 84% de las empresas familiares, pese a ello, tienen planes de inversión en los próximos 12 meses, que estarán enfocados a desarrollar la actividad principal de la compañía (78%), a implementar nuevas tecnologías (52%) y a abrir mercado en el exterior (47%). A la hora de establecer sus metas, los negocios familiares continúan priorizando la mejora de la rentabilidad y el aumento de la facturación, pero dos áreas se abren paso y toman cada vez más fuerza: la innovación y el talento.
En ese sentido, mejorar la rentabilidad es la principal prioridad para el 55% de las compañías que han participado en esta edición del Barómetro. Le siguen el incremento de la facturación (52%) y a distancia el aumento de la innovación (21%) y la diversificación en nuevos productos y servicios (20%). Respuestas similares ofrecen las empresas familiares del conjunto de Europa.
En opinión de Juan José Cano, socio responsable de Mercados y de Empresa Familiar de KPMG en España, “para mantenerse competitivo es imprescindible ser innovador y contar con personal altamente cualificado, y de ello son conscientes las empresas familiares, que apuestan hoy más que nunca por invertir en innovación, nuevas tecnologías, contratación y formación”.
Una característica de la empresa familiar es la propiedad de la misma y los planes de sucesión. Uno de cada cinco encuestados admite que a lo largo de los próximos 12 meses traspasará la gestión, la titularidad o el gobierno de la compañía a la siguiente generación, mientras que solo el 7% reconoce que está pensando en vender la sociedad.
La importancia del legado en la empresa familiar se confirma con el hecho de que un 58% declara que la siguiente generación ya ocupa cargos directivos en la compañía. En todo caso, desde hace años se observa una mayor tendencia a dar entrada en este tipo de compañías a gestores y directivos ajenos a la familia: en esta edición, un 87% admite haberlo hecho ya.
En la misma línea, el gobierno corporativo, los planes de sucesión y el control de la compañía son, por este orden, los tres principales factores que garantizan el éxito de una empresa familiar, que no es ajena a la enorme transformación a la que se está viendo sometida por el avance de la era digital. Prueba de ello es que el 49% de los encuestados identifica como mayor reto el constante cambio al que se ve sometido el entorno empresarial.