Bolsa e Inversión
Una fuente indispensable de información a su servicio

‘Tarjetas black’: En el banquillo 65 sospechosos de apropiación indebida de 12 millones



Empieza este lunes el juicio de la crisis financiera que más escándalo social ha provocado: 65 exconsejeros y exdirectivos de Caja Madrid y Bankia se enfrentan a la acusación del fiscal Anticorrupción de apropiación indebida de 12 millones gastados en ropa, viajes de lujo o comidas en los más caros restaurantes. Solo se ha devuelto el 14% del total. En el juicio se debatirá si era parte del salario de los exdirectivos o era una retribución legal a los exconsejeros. Para Miguel Blesa y Rodrigo Rato se piden las mayores penas por considerarles, como expresidentes de las entidades quebradas, responsables del sistema de apropiación del dinero.
Una legión de abogados, de los bufetes más caros de España, alegarán a partir de hoy todo tipo de razones por las que el juicio de las tarjetas black no debe celebrarse. Desde la legalidad de estos pagos porque era parte del salario de los ejecutivos, hasta que no existen recibos de los gastos, pasando por considerar ilícito que Bankia haya accedido a estos datos de Caja Madrid ya que, afirmarán, esta parte del negocio no se traspasó al banco nacionalizado.
Sin embargo, una vez superadas estas cuestiones previas, los expertos que han seguido el caso dan por hecho que se iniciará el juicio el viernes 30 de septiembre con la declaración de Rodrigo Rato, expresidente de Caja Madrid y de Bankia. Los testimonios finalizarán el día 7 de octubre y, tras el turno de los testigos y expertos periciales, el juicio quedará listo para sentencia el 23 de diciembre.
Los 65 procesados (eran 66 imputados pero falleció Miguel Ángel Araujo) gastaron un total de 12 millones con cantidades que van desde los 8.367 a los 456.000 euros entre 2003 y 2012. En realidad disfrutaron de 15,5 millones, pero lo que consumieron entre 1999 y 2003 ha prescrito y no será juzgado.
De esta cantidad, 15,25 millones, fueron cargados exclusivamente a Caja Madrid y 245.200 euros adicionales se facturaron a Bankia en 2011 y 2012, antes de la llegada de José Ignacio Goirigolzarri a la presidencia. Entre los acusados están miembros de casi todos los partidos y sindicatos.
Las peticiones de la Fiscalía Anticorrupción van desde los seis años de cárcel para Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid, y cuatro años y medio para Rato, hasta un año para un consejero ejecutivo de la caja.
El FROB y Bankia solicitan entre 6 y 10 años de cárcel por posible administración desleal de los exmiembros del consejo. La CIC, la Confederación Intersindical de Crédito, representada por el abogado y exlíder de UPyD, Andrés Herzog, solicita diez años para Rato, Blesa e Ildefonso Sánchez Barcoj, ex número dos de Caja Madrid, así como seis años para los otros procesados.
Los acusados se dividen en dos: los consejeros y los directivos. A los primeros se les acusa de crear este sistema de cobro ilegal, al margen de los circuitos habituales, como miembros de los órganos de gobierno de la entidad. También de percibir dinero a través de las black cuando solo podían ser retribuidos con dietas, según la Ley de Cajas de Ahorros de Madrid.
En los diferentes escritos presentados, alguno de los consejeros alega que este dinero era un complemento retributivo por su dedicación a la entidad. “Ni eran opacas ni eran black”, alega la defensa de Jesús Pedroche, consejero por el PP para el que se pide cuatro años de prisión. Afirman que eran conocidas por la Agencia Tributaria, como aseguran que confirmó Hacienda.
Los directivos sostienen que desde que eran contratados se les indicaba su remuneración vía nómina y por la tarjeta. Siempre pensaron que era un pago legal. Argumentan que ninguna ley exige al empleado comprobar ante Hacienda si lo que su empresa declara es todo lo que ha percibido.
Una vida de lujo y ostentación
Los detalles de los gastos de las han convertido este caso en un escándalo social. El desglose de las tarjetas refleja una vida de lujo y ostentación en una entidad con fines benéficos que, además, acabó quebrada y rescatada por todos los ciudadanos con una inversión de 22.424 millones.
Entre los gastos realizados por los exconsejeros y exdirectivos de Caja Madrid destacan tres millones en restaurantes, dos millones en disposiciones de efectivo, más de 1,5 millones en viajes, más de un millón en grandes superficies, cerca de 800.000 euros en hoteles y unos 700.000 euros en joyas, ropa y complementos. La Fiscalía pide que Blesa devuelva los 9,34 millones gastados bajo su mandato y Rato los 2,69 millones.