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El BCE cierra filas contra las críticas de Alemania



El Banco Central Europeo (BCE) cierra filas ante las críticas cada vez más subidas de tono procedentes de Alemania, que en un tiempo no muy lejano fue un guardián feroz de la independencia de Fráncfort. Las actas de la reunión del BCE en abril dejan clara la estrategia de "reafirmar colectivamente la independencia del BCE". Tanto el jefe del Eurobanco, Mario Draghi, como el del Bundesbank alemán, Jens Weidmann, han defendido reiteradamente esa línea desde entonces.
"No explicar nada; no disculparse nunca": ese fue en su día el lema de los bancos centrales. "Si mis palabras le han parecido excesivamente claras es que no me ha comprendido", decía el ídolo caído, Alan Greenspan, exbanquero central estadounidense. La estrategia de los bancos centrales es hoy exactamente la contraria: los presidentes de las grandes autoridades monetarias del mundo son ahora máquinas de comunicar. Draghi y los suyos se conjuraron en abril para hacer frente común en los medios ante las hostilidades procedentes del establishment alemán, incluso por varios miembros del Gobierno de Angela Merkel. El ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, ha salido a la palestra para acusar al BCE de "expropiar" los ahorros de los alemanes con su política de tipos de interés ultrabajos.
Schäuble achaca incluso a Draghi el ascenso de la extrema derecha. Frente a las críticas, el BCE se defiende en público y en privado aludiendo a su proverbial independencia. Pero ni siquiera el Eurobanco es capaz de no recelar de la efectividad de sus políticas. Las actas de la última reunión dejan claro que la política de comunicación "debe contrarrestar la percepción de que la política monetaria ya no contribuye a devolver la inflación a su objetivo". "Es preocupante que las expectativas de inflación no mejoren pese a la estabilización del precio del petróleo", admiten los consejeros en las minutas, que recogen la incertidumbre que puede suponer el escepticismo de los mercados.
Draghi insiste en cada una de sus últimas ruedas de prensa en la necesidad de elevar la inversión pública y cambiar la política fiscal hacia un sesgo algo más expansivo. Pero el consejo del BCE parece más preocupado por la falta de reformas: las actas de abril apuntan a la necesidad de poner en marcha cambios estructurales, "tanto a nivel europeo como nacional", para "cosechar todos los beneficios procedentes de las medidas [extraordinarias] de política monetaria".