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Bruselas veta la venta de O2 por parte de Telefónica



Llega el esperado varapalo de la Comisión Europea a Telefónica. La comisaria de Competencia, la danesa Magrethe Vertager, ha anunciado este mediodía que Bruselas, tal como está previsto, veta la venta de 02 a Hutchison para impedir que se resienta la competencia y la innovación en el sector. En las últimas semanas, el grupo español ha vinculado ese bloqueo al referéndum sobre la pertenencia de Reino Unido a la UE, pero fuentes del Ejecutivo comunitario descartan tajantemente esa explicación política.
"Permitir esa operación era malo para los consumidores británicos", ha dicho la comisaria Vestager, cuyo equpo considera que las soluciones que aportaba Hutchison no impedían que el mercado de la telefonía móvil quedara reducido a tres únicos competidores en suelo británico (BT, Vodafone y Hutchison), con efectos negativos sobre la competencia y la innovación. La guardiana de la competencia en suelo europeo arremete así contra la doctrina de su antecesor, Joaquín Almunia, que había permitido reducir de cuatro a tres el número de competidores en varios países.
De esta forma Bruselas pone fin al acuerdo que alcanzaron Telefónica y Hutchison Whampoa en marzo de 2015 para la venta de O2 al grupo inversor de Hong Kong por un importe de 10.250 millones de libras esterlinas (aproximadamente 13.000 millones de euros al tipo de cambio actual). El grupo resultante de la fusión de O2 con Three, el operador móvil de Hutchison, hubiera creado el líder de la telefonía móvil en Reino Unido con una cuota del 40% y 34 millones de clientes, por delante de BT-EE y de Vodafone. La Comisión sostiene, además, que la transacción "perjudicara a la innovación en el sector de las comunicaciones móviles" y que las contrapartidas ofrecidas para responder a las "serias reservas suscitadas por la adquisición" son, a ojos del regulador, "insuficientes".
La decisión del Ejecutivo comunitario ha sido confirmada por la compañía española en un hecho relevante publicado este miércoles. En la nota remitida al regulador bursátil, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Telefónica se limita a informar de que Bruselas "ha anunciado su decisión de prohibir la transacción conforme al reglamento de control de concentraciones de la UE", pero subraya que la compañía mantiene los objetivos financieros, el ratio de apalancamiento y la política de dividendos propuesta hasta la fecha. Las acciones del operador de dejaban un 1,15% poco después de que la Comisión Europea hiciese pública su decisión, en línea con el resto del selectivo español.
Este martes, el nuevo presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, ha subrayado que el veto de la Comisión Europea "no es una buena noticia", pero que la teleco española está está igualmente "preparada" para esta hipótesis y no prevé por ello reducir sus inversiones en el corto plazo.
Concesiones insuficientes
Las concesiones anunciadas por Hutchison no han sido estimadas como suficientes por la Comisión para garantizar un entorno competitivo. El grupo se comprometió a ceder a los operadores móviles virtuales el 30% de la capacidad de su red y a vender su 50% en el capital de la compañía virtual que tiene con el minorista Tesco. Y en una maniobra de última hora para suavizar la postura de la Comisión, ofreció la congelación de las tarifas móviles precios durante los próximos cinco años, así como la inversión en el país de 5.000 millones de libras (6.300 millones de euros) para mejorar la red.
El presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, ya anunció en la conferencia con analistas para presentar los resultados del primer trimestre, que la operación podía ser vetada por las autoridades de competencia por “motivos políticos”, en relación con la salida de Reino Unido de la Unión Europea, proceso conocido como Brexit, que estaba “contaminando" el debate.
El veto a la venta de O2 obliga a Telefónica a reducir su elevada deuda, de 50.000 millones de euros, por otras vías, entre las que la compañía apuntó la OPV de la filial de torres de móvil y redes Telxius, la desinversión en activos no estratégicos, la emisión de híbridos (obligaciones o bonos convertibles), el pago de parte del dividendo en acciones y la venta de O2 total o parcial a otro operador o su colocación en Bolsa.
Tanto Telefónica como Hutchison han defendido que las compensaciones ofrecidas por Huchison Whampoa, con venta de activos y compartición de red, son más que suficientes para cumplir con las premisas que exige Bruselas para garantizar la competencia en el mercado británico de telecomunicaciones, y están muy por encima de las que se adoptaron en otras operaciones similares en Austria, Irlanda o Alemania.
El consejero delegado de O2, Ronan Dunne, se ha quejado de que la forma en la que Bruselas regula los mercados es “inconsistente” con los nuevos hábitos de los consumidores, ya que la operación se mira bajo la perspectiva de que solo existiera un mercado de telefonía móvil, separado de los mercados de Internet y de televisión.