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El Banco de España obligó a la banca a revisar los gastos de los directivos desde 2011



El Banco de España envió un escrito “común a todas las entidades para que realizaran un examen de los gastos de representación o asimilables” entre 2011 y 2014, dice en la última Memoria de Supervisión. El informe admite que ha abierto inspecciones a diez entidades que agrupan el 61% de las hipotecas para verificar que venden bien estos productos. Por otro lado, el supervisor admite que uno de los retos del sector es restaurar la confianza de los clientes tras los “evidentes daños reputacionales” por la mala venta de productos.
En diciembre de 2014, el ministro de Economía, Luis de Guindos, aseguró que no existían más casos como el de tarjetas blackde Caja Madrid y Bankia, entidades en las que más de 80 exdirectivos y exconsejeros se gastaron 15 millones sin justificar y sin declarar a Hacienda. El ministro aseguró que se habían investigado “todas las cajas” y se había realizado auditorías sobre remuneraciones en todas las entidades, pero no se había encontrado nada.
Pese a que estas afirmaciones son de 2014, el supervisor ordenó en 2015 una investigación a fondo de todos los gastos de los directivos para evitar más sorpresas escandalosas como las black. Se pidió a la auditoría interna de cada banco revisar los gastos de los directivos porque se consideraba un riesgo reputacional. La tarea exigió gran dedicación, sobre todo a los bancos fusionados porque tuvieron que investigar en los sistemas informáticos de las entidades compradas, donde no es sencillo bucear para encontrar estos datos.
Ejecutivos del sector comentan que esta investigación fue “una medida extraordinaria” y confirma que “resultó muy exhaustiva y complicada de cumplir”. Incluyó “todas las tarjetas corporativas, lo que supone niveles directivos más bajos que los directores generales”, apuntan en una gran entidad que pide el anonimato.
El subgobernador Fernando Restoy, señala en su carta que abre la Memoria de Supervisión, que el primer reto del sector es “mantener niveles adecuados de rentabilidad”, “obtener resultados recurrentes de forma sostenible”, así como evitar “asumir riesgos excesivos”.
El subgobernador también señala que deben cumplir “con nuevos ratios de liquidez” y “mayores requerimientos de capital”. Para lograrlo, Restoy dice que sería “deseable un periodo de cierta estabilidad regulatoria”.
Al margen de estas cuestiones, el organismo dirigido por Luis Linde abrió en 2015 diez inspecciones in situ a bancos “prioritarios” que representan el 61,14% de las hipotecas. Algunas siguen abiertas, ya que la Memoria dice que “se prolongarán hasta el segundo trimestre de 2016”. Estas investigaciones, encuadradas en el marco del Mecanismo Unico de Supervisión (MUS), analizan el cumplimiento de los requisitos de transparencia en las hipotecas en ocho casos, mientras que otros dos se referían a la aplicación del código de buenas prácticas en lo referente a la protección de los deudores sin recursos.
El supervisor aclara en el informe que “calificar y declarar la nulidad de las cláusulas suelo corresponde a los órganos judiciales y no al Banco de España”.
Una de las facturas que tienen que asumir los bancos por la crisis financiera es la pérdida de confianza de los clientes, un aspecto clave en este negocio. El subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, lo dice claramente en su carta de la Memoria de Supervisión. Señala como uno de los retos del sector, “fortalecer la confianza de los clientes bancarios en las entidades, tras los evidentes daños reputacionales” ocasionados por la aplicación inadecuada “de normas de conducta en materia de comercialización de productos financieros”.
Recuperar la confianza de los clientes
Restoy dice que la implantación del MUS ha supuesto el incremento de “la transparencia y confianza de los inversores”. El subgobernador recuerda al sector que concede “la máxima importancia a la transparencia bancaria, a la protección a la clientela y al adecuado funcionamiento de los mecanismos de resolución de conflictos con dicha clientela”.
Además, el subgobernador pide avanzar en la armonización de las prácticas supervisoras dentro del MUS, sobre todo en la revisión de los modelos internos de capital y de la información financiera. Restoy pone en valor la atribución al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) de las funciones de resolución ejecutiva y recuerda que la resolución preventiva corresponde al Banco de España.
Restoy evidencia que este esquema de reparto de funciones entre más de una agencia difiere del adoptado en Europa, si bien ensalza que permite aprovechar la experiencia adquirida por el FROB en los últimos años.