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Google se enfrenta a una multa de hasta 6.500 millones por posición dominante con Android



La Comisión Europea ha acusado formalmente a Google de abusar de su posición dominante al obligar a los fabricantes y operadores de los móviles y tabletas que operan con Android a instalar de forma predeterminada —sin que el consumidor las haya elegido previamente— sus servicios, como su buscador y su navegador Chrome, y no otros de sus competidores. El pliego de cargos representa la primera fase en el proceso de infracción que se abre a una compañía por presuntas prácticas anticompetitivas. Desde ahora, la entidad puede realizar alegaciones y, si en última instancia no convence a Bruselas de la legalidad de su comportamiento, se arriesga a multas de hasta el 10% de su facturación. En el caso Google, una de las mayores empresas del mundo por facturación, esa cantidad rondaría los 6.500 millones. El Ejecutivo comunitario nunca ha impuesto una sanción tan elevada.
"Sobre la base de la investigación que hemos llevado a cabo hasta el momento, creemos que el comportamiento de Google niega a los consumidores (el acceso a) un abanico más amplio de aplicaciones y servicios móviles y obstaculiza el camino de la innovación a otros actores, incumpliendo las normas antimonopolio de la UE", ha afirmado este miércoles en Bruselas la comisaria europa de Competencia, Margrethe Vestager. La decisión de Bruselas la adelantó en primera instancia el diario británico Financial Times y la confirmó el martes EL PAÍS tras consultar con fuentes comunitarias y del sector tecnológico.
Google ha respondido a la apertura del proceso con un comunicado en el que subraya que "Nuestros acuerdos con distintos socios han ayudado a fomentar un notable y sostenible ecosistema basado en un software de código abierto y promoviendo la innovación". "Esperamos continuar trabajando con la Comisión Europea para demostrar que Android es bueno para la competencia y para los usuarios", incide el gigante tecnológico californiano. La empresa dirigida por Sundar Pichai argumenta, además, que Android ha emergido como un "motor para la innovación" de software y hardware en móviles. "Nos tomamos estas preocupaciones muy en serio pero creemos que nuestro modelo de negocio permite a los fabricantes reducir sus costes, tener mayor flexibilidad al tiempo que ofrecen a los clientes un control sobre sus dispositivos móviles sin precedentes", remarca.
Los servicios europeos de Competencia llevan un año recabando información para determinar si los protocolos de Android transgreden el libre mercado. “Nuestra preocupación es que, al exigir a los fabricantes de los teléfonos y a los operadores que incorporen una serie de aplicaciones de Google, en lugar de dejarles decidir por sí mismos, Google puede haber interrumpido una de las mayores vías por las que los consumidores pueden acceder a nuevas aplicaciones”, desgranó la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, en un discurso pronunciado el lunes en Ámsterdam.
El sistema Android, con sus correspondientes aplicaciones, está instalado en el 83% de los móviles, según datos de la consultora de telecomunicaciones IDC relativos a 2015. Tres años antes, la cuota de mercado rozaba el 70%. Bruselas trata de indagar si, valiéndose de esa posición privilegiada, Google favorece sus propias aplicaciones (mapas, correo electrónico…) y, por tanto, desplaza a otros competidores. Más allá de la dimensión técnica, el caso encierra fuertes connotaciones políticas. La ofensiva de la Comisión ha creado malestar en Estados Unidos, que considera que la UE está castigando la innovación norteamericana.
El Ejecutivo comunitario detecta en el gigante de California un comportamiento muy similar al que en su día sancionó en otro gran actor del mercado estadounidense, Microsoft, que recibió casi 1.700 millones de multa por incorporar en su oferta para PC el navegador de la compañía, Internet Explorer. El comportamiento de Android ha merecido la denuncia formal de cuatro asociaciones (la primera, Fair Search) que se ven perjudicadas por estas prácticas. El 50% de todas las búsquedas en Internet se hacen ya desde un dispositivo móvil, según datos de esta organización, que engloba a empresas como Nokia o Tripadvisor. Google obtiene enormes beneficios de vincular en un mismo aparato distintas –y valiosas- fuentes de datos del usuario.
Algunos expertos consideran que este segundo pliego de cargos puede suponer mayor amenaza que el primero para el todopoderoso Google. Primero, por incidir en los móviles, que canalizan cada vez más el negocio de Internet. Segundo, porque puede ser más fácil demostrar la violación de la competencia en este terreno, al consistir simplemente en instar a los fabricantes a incluir este paquete de aplicaciones si quieren acceder, por ejemplo, a las actualizaciones por parte de Google.