Bolsa e Inversión
Una fuente indispensable de información a su servicio

El déficit público desborda las previsiones al llegar al 5% en 2015



El déficit público español cerró 2015 ligeramente por encima del 5% del producto interior bruto (PIB), según fuentes de la Administración conocedoras del dato provisional que este jueves publicará el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.
Eso supone una desviación cercana a los 9.000 millones de euros con respecto al objetivo del 4,2% del PIB pactado con Bruselas. El desfase se debe sobre todo a las comunidades autónomas y a la Seguridad Social que han rebasado con creces sus límites presupuestarios. Para tratar de contener el déficit de las comunidades, Montoro prepara medidas adicionales de control de carácter coercitivo que condicionarán su financiación. De hecho, el ministerio ya ha enviado requeremientos de información a media docena de administraciones regionales en los que les advierte de que pondrá en marcha el procedimiento corrector, la antesala de medidas más drásticas como serían la gestión de los pagos, o una sanción equivalente al 0,2% del PIB regional y en el caso más extremo la intervención.
España ha vuelto a incumplir el objetivo de déficit y lo ha hecho por un margen muy superior al que había adelantado el propio presidente del Gobierno. Mariano Rajoy había hablado a principios de febrero de un 4,5% del PIB, pero la cifra va a ser finalmente del orden del 5%, según los datos que comunicará el Gobierno español a Bruselas.
Hacienda explica que parte de esta desviación corresponden a partidas one-off, (de una sola ejecución, en la jerga contable). Es decir, que no requerirán ajustes adicionales. Es el caso de cerca de 2.000 millones de facturas afloradas en Cataluña y en la ciudad de Zaragoza por obras en la construcción de cárceles y el tranvía de la capital aragonesa. En estas partidas extraordinarias también incluye otros 1.100 millones por la factura de la hepatitis C y otro tanto por el resto del céntimo sanitario.
Pero lo cierto es que el fuerte desfase en las cuentas públicas coincide con un año en que el crecimiento económico ha superado ampliamente las previsiones y la recaudación por impuestos ha aumentado con fuerza. Los números rojos se tenían que haber reducido del 5,8% del PIB registrado en 2014 al 4,2% previsto solo con la inercia del tirón económico. Sin embargo, las secuelas del año electoral —en 2015 se celebraron elecciones autonómicas, municipales, en mayo, y generales, en diciembre— y las fisuras en la financiación de la Seguridad Social han echado por tierra la consolidación fiscal.
El Gobierno lanzó a meses de las elecciones un paquete de medidas que lastraron la reducción del déficit: adelantó la rebaja del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas en plena precampaña electoral alegando que había margen para ello y eso ha contribuido también a que el déficit sea mayor, también devolvió la mitad de la paga extra a los funcionarios y aumentó otras partidas de gasto en vísperas electorales. Aún así, la desviación con respecto a los objetivos se debe sobre todo a la Seguridad Social y a las cuentas de las comunidades autónomas, especialmente las de Cataluña y la Comunidad Valenciana.
La mayor parte de las comunidades autónomas también vivieron sus procesos electorales. Y los diferentes Gobiernos regionales aplazaron los ajustes de los últimos años para no ensombrecer su gestión antes de la carrera electoral. Además, el nuevo panorama político salido tras los comicios autonómicos propicio que algunos ejecutivos no estuviera conformados hasta casi pasado el verano, una circunstancia que también ha provocado retraso en las reducción de los números rojos.
Desde Hacienda confían que las comunidades puedan recuperar el terreno perdido en 2016 por la sustancial mejora de la financiación autonómica. Las comunidades contarán con casi 10.000 millones más este año. Pero la gran preocupación está en el boquete de la Seguridad Social, con una vía de agua que se agranda cada año. Las múltiples bonificaciones y la precarización del empleo ha provocado que el aumento de los puestos de trabajo no se haya traducido en incrementos de las cotizaciones al mismo ritmo. Al tiempo, el gasto en pensiones ha seguido creciendo con fuerza pese a limitarse la revalorización al 0,25%. El Ejecutivo popular había previsto una reforma del sistema de las pensiones y tenía planeado convocar en este primer trimestre el Pacto de Toledo. Es una de las asignaturas pendientes para el próximo Gobierno.
A la desviación del déficit también han contribuido algunos ajustes pendientes de ejercicios anteriores que Eurostat, la oficina estadística europea, ha obligado a cargar en las cuentas de 2015, según comunicó el Gobierno en octubre pasado. Las partidas más importantes eran más de 1.300 millones en Cataluña por facturas en carreteras y centros penitenciarios y unos 200 millones en Zaragoza por contratos de construcción del tranvía sin contabilizar. A eso se unen algunas otras partidas extraordinarias.
Medidas coercitivas
Montoro comparecerá hoy acompañado por los secretarios de Estado de Hacienda, de Presupuestos y Gastos y de Administraciones Públicas para explicar estos datos. El ministro también dará cuenta de nuevas medidas coercitivas de control sobre el gasto de las comunidades previstas en la ley de Estabilidad Presupuestaria y en la Regla de Gasto, pero que no se habían ejecutado hasta ahora.
Esas medidas supondrán condicionar la financiación de las comunidades a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) a la contención del gasto. Fuentes de Hacienda señalan que esas medidas no supondrán la aplicación de recortes.