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La volatilidad se instala en las Bolsas tras el batacazo de ayer


Tras un lunes aciago en las Bolsas, los primeros compases del martes apuntan a una jornada de altibajos. Tras una apertura levemente al alza, las tornas se han cambiado poco después para regresar de nuevo a terreno positivo. Una hora después de la apertura, el Ibex 35 español sube un leve 0,3%, en línea con el resto de grandes parqués europeos. La volatilidad se instalaba, especialmente, en el índice italiano —el peor parado ayer— y que a las 10.00 de hoy cotizaba ligeramente en verde tras haber llegado a caer un 2,8% en los primeros compases de la jornada. El petróleo, convertido en los últimos meses en referencia de los inversores, sube este martes más de un 1%.
La prima de riesgo española, que mide la diferencia de riesgo entre invertir en deuda española y hacerlo en bonos alemanes, subía con fuerza a primera hora de la mañana, pero con la apertura de las Bolsas se ha calmado y se colocaba en la misma posición que ayer, cerca de los 153 puntos básicos.
Todos los mercados europeos acumularon ayer enormes pérdidas. La Bolsa española cayó el 4,4%. La italiana, casi el 4,7%. Los mercados de Estados Unidos también vivieron fuertes bajadas durante la mayor parte de su sesión, aunque mitigaron el golpe al final del día a una bajada del 1,1%. En Así los principales mercados permanecen cerrados por la festividad del Año Nuevo chino. Sin embargo, Tokio (Japón) sí tuvo actividad bursátil y terminó también en rojo, con un desplome del 5,4%, su mayor caída desde el desplome de finales de agosto, cuando los mercados se hundieron por el temor a la situación real de la economía china.
Los inversores temen un nuevo coletazo de la Gran Recesión, en este caso con epicentro en los países emergentes, y dudan de la situación real de la banca europea. Por segunda jornada consecutiva los valores más castigados son los bancarios, después de que el gigante alemán Deutsche Bank se dejase casi un 10% el lunes y los principales bancos italianos sufriesen fuertes caídas. En el gigante alemán, se cotizan las dudas sobre su solvencia, tras los malos resultados presentados hace dos semanas y después de que se conociese que su coste de financiación se ha disparado desde agosto. La dirección de Deutsche Bank ha reafirmado este martes en un comunicado su capacidad para hacer al repago de sus bonos más arriesgados, los denominados cocos y ha subrayado su "fuerte posición de capital". En el caso de las entidades transalpinas, las dudas residen más en el diseño del banco malo, que debería permitir a la banca deshacerse de sus activos tóxicos.