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Volkswagen se enfrenta a las dudas sobre el número de implicados



Volkswagen se ha esforzado por presentar el escándalo de las emisiones como un delito cometido por “unos pocos criminales” que actuaron al margen de la dirección. Pero esa versión parece cada día menos creíble. Primero se supo que la empresa había recibido en el pasado varias alertas de las prácticas ilegales. Ahora Spiegel Online revela que al menos 30 mandos intermedios de la empresa conocían el trucaje con el que se pretendía evadir las normativas medioambientales. La empresa desmiente esa información y responde que la cifra es “totalmente infundada”.
“Yo nunca fui consciente de ninguna mala acción”, dijo al presentar su dimisión hace un mes el hasta entonces presidente de Volkswagen, Martin Winterkorn. La manipulación de los motores, que suponía “un auténtico desastre político y moral”, fue obra de “un pequeño grupo de empleados”, aseguró la compañía a los pocos días, cuando nombraron a Matthias Müller nuevo presidente. Pero las nuevas revelaciones cuestionan hasta qué punto ese grupo de empleados era tan “pequeño”.
Según la información del Spiegel, que cita fuentes de la investigación interna de la empresa y de la que lleva a cabo el despacho de abogados estadounidense Jones Day, al menos 30 directivos habrían estado implicados en el mecanismo para engañar de forma masiva a compradores, reguladores y al público en general.
Todos los implicados en el escándalo serán apartados de sus puestos. Volkswagen ha admitido que el software de la vergüenza afectaría a 11 millones de vehículos en todo el mundo; y que tan solo de la marca Volkswagen habría que reparar unos cinco millones de unidades.