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Repsol venderá activos por 6.200 millones para garantizar el dividendo



Repsol ha presentado esta mañana su nuevo plan estratégico, en el que plantea un fuerte recorte de gastos operativos e inversiones con el que lograr duplicar su resultado bruto de explotación (EBITDA) en el periodo 2016-2020, hasta los 11.500 millones de euros, según su escenario base, en el que el precio del crudo iría subiendo hasta superar los 90 dólares por barril. El plan está diseñado para hacer frente a un escenario de precios de petróleo bajos, de 50 dólares por barril en todo el periodo, en cuyo caso el incremento del EBITDA sería hasta unos 7.900 millones.
El plan contempla desinversiones de hasta 6.200 millones de euros con las que reducir la deuda derivada de la compra de la canadiense Talisman. En el escenario base, Repsol espera disponer de 20.000 millones para reducir deuda y pagar dividendos, que se quedarían en la mitad en caso de mantenerse bajos los precios del crudo. Las desinversiones, por tanto, permitirán garantizar el dividendo incluso en un escenario adverso.
Esos 6.200 millones se distribuirán en 3.100 millones entre 2016 y 2017 (incluyendo 600 millones a contabilizar en 2016 de la venta del negocio de gas canalizado acordada este año) y otro tanto entre 2018 y 2020. Se contemplan tanto activos de exploración y producción como del área de refino y comercialización. La compañía se centrará sobre todo en ventas de activos no vinculados directamente al precio del petróleo, de pequeña escala o alto coste.
"La compañía se focalizará en la eficiencia y la gestión de la cartera de activos", explica en una nota remitida esta mañana a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). “Estamos presentando un plan con una visión clara y objetivos y compromisos medibles. Un plan que no solo muestra nuestra solidez y resiliencia, sino lo lejos que podemos llegar en términos de creación de valor y fortaleza de nuestra compañía”, adelanta en una nota Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, que presenta este jueves el plan.
Rebaja de gastos e inversiones
Repsol explica que, transcurridos cinco meses desde la integración de Talisman, se han identificado nuevas sinergias en el proceso, que permiten elevar el objetivo de ahorro derivado de las mismas hasta los 350 millones de dólares (unos 320 millones de euros) desde los 220 millones de dólares previos, por reducción de plantilla y contratistas, supresión de duplicidades en servicios generales, menor coste de la deuda y mejora de la comercialización, entre otros factores.
Estas sinergias complementan el programa de eficiencia que incluye el plan estratégico que se aplicará a toda la compañía y se reflejará en unos ahorros de costes, incluyendo las sinergias, de 2.100 millones de euros anuales a partir del 2018, de los que 1.500 millones son ahorro de gastos operativos y 600 millones, de inversiones.
Repsol "gestionará activamente su portafolio de negocios, de manera que la flexibilidad, fortaleza y adaptabilidad del mismo permitirá obtener 6.200 millones de euros por desinversiones en activos no estratégicos, y reducir hasta el 38% el volumen de inversión hasta alcanzar el perfil de compañía deseado", explica la compañía, que concluye que todo ello permitirá que al final del período que abarca el plan se multiplique por dos el resultado bruto de explotación (Ebitda) a CCS (coste de reposición de existencias) hasta los 11.500 millones de euros.
Dividendo y deuda
Tal y como ha venido diciendo en sus últimas presentaciones de resultados, la compañía garantiza el pago de un dividendo de un euro por acción, que distribuye con la fórmula de scrip dividend, esto es, a elegir entre efectivo y acciones. Con el nivel actual de cotización (12,16 euros al cierre de este miércoles), so supone una rentabilidad anual superior al 8% por esta vía.
La compañía asegura que el abono del dividendo será posible incluso bajo un escenario deprimido de precios del crudo de 50 dólares por barril durante todo el periodo del plan. "A ese precio del barril de brent, Repsol será capaz generar caja para financiar sus necesidades de inversión, mantener dividendo y reducir deuda. Además, permitirá a la compañía mantener su calificación dentro del nivel de grado de inversión", afirma.
La compañía señala que la caja para dividendos y deuda que genere en el periodo de 2016 a 2020 será de 20.000 millones de euros en su escenario base y de 10.000 millones en un escenario adverso. En este último, el resultado bruto de explotación no subiría a 11.500 millones en el periodo, sino que se quedaría en unos 7.900 millones.
El plan estratégico contempla un proceso de optimización y una gestión de la cartera de activos de Upstream (exploración y producción de petróleo) que se reflejará en un menor gasto exploratorio, un descenso del 40 por ciento en los niveles de inversión y una producción de entre 700.000 y 750.000 barriles equivalentes de petróleo/día garantizada por los actuales volúmenes de reserva.
Evolución por negocios
Repsol señala que con la integración de Talisman, se ha dotado de una cartera de activos de gran calidad que requieren de una menor inversión para mantener los niveles de producción y el ratio de reposición de reservas en el entorno del 100%.
En cuanto al Downstream (refino y comercialización), el plan estratégico contempla una mayor integración entre las actividades, con desinversiones en activos no estratégicos para el área y una orientación a la reducción de los costes energéticos y emisiones de CO2. "Todo ello permite un objetivo para los próximos cinco años del área de Downstream de generación de caja libre por valor de 1.700 millones de euros anuales, de media", explica Repsol.