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“Estados Unidos comete un serio error si sube los tipos de interés ahora”



Los mercados no dan tregua ni cuando uno está de vacaciones en el Puerto de Andratx, en Mallorca. Menos aún cuando se gestiona un fondo de alto riesgo que mueve unos 143.000 millones de euros, aproximadamente el 13,5% del PIB español. Ray Dalio (Nueva York, 1949), presidente de Bridgewater, asegura que la historia se repite una y otra vez y que si se entiende cómo funciona la economía se sabrá cómo salir de la situación actual. Pero Dalio maneja sus propias claves y en muchos casos es protagonista de los hechos en primera persona, aunque no ocupe titulares. La entrevista se produce en dos conversaciones telefónicas.
Pregunta. ¿Por qué ha cambiado Bridgewater su sesgo sobre China?
Respuesta. La situación de China es complicada. Publiqué un informe muy extenso que se filtró y se malinterpretó. Lo que decía ese informe es que el estallido de la burbuja bursátil en China ha añadido un elemento negativo adicional a su economía a corto plazo, que se suma a la necesidad de reestructurar buena parte de su deuda y su modelo económico. Aunque a largo plazo, sus perspectivas son buenas. Su deuda está denominada en su propia divisa y tiene grandes reservas. Pero los viejos motores de la economía ya no funcionan. Durante años ha crecido a una media del 10,3% anual. De ahí, tres puntos correspondían al crecimiento en infraestructuras y ahora tiene exceso de capacidad; otros 3 puntos a las exportaciones, que ahora han perdido competitividad y un 1% a una demanda de viviendas que ya no existe. Están en un momento de transición, como le pasó también a EE UU, y eso tiene efectos sobre el resto del mundo. Es lo que vemos reflejado con el pinchazo de la burbuja de las materias primas y la debilidad en los países que exportan a China.
P. ¿La crisis bursátil es más seria entonces de lo que dicen algunos?
R. China se enfrenta a, digamos, un transplante de corazón. Es una operación seria que exige una gestión capacitada de la misma.
P. En ese contexto, ¿qué consecuencias puede tener el cambio de política monetaria que prepara la Reserva Federal?
R. El dólar tiene un doble papel: como divisa de EE UU y como moneda de reserva mundial. Por eso mucha de la deuda mundial está denominada en dólares. El problema es que la Fed aplica su política monetaria con la vista puesta en Estados Unidos. El mundo necesita una política monetaria laxa no restrictiva. Creo que EE UU comete un serio error al pensar en subir los tipos de interés ahora y dudo que pueda elevar el precio del dinero más de 25 puntos básicos sin que tenga grandes consecuencias. Me preocupan más el exceso de deuda mundial y las presiones deflacionistas y hasta qué punto pueden ser efectivos los bancos centrales con unos tipos de interés tan bajos y unos precios de los activos tan elevados.
P. Ya hay grandes economías emergentes, como Brasil, que están sufriendo ese escenario.
R. Si estás endeudado en dólares y tu economía está ligada a la producción de materias primas o a las exportaciones chinas, o a ambas, el mundo va a ser un lugar muy difícil para ti. Esa es sin duda la situación de Brasil pero también la de otros países.
P. ¿El tercer rescate a Grecia será el definitivo?
R. Tanto Grecia como sus acreedores están en una situación muy difícil y bastante única. En el último siglo solo la Gran Depresión de Estados Unidos ha tenido un impacto más duro sobre la economía que la crisis financiera sobre Grecia y nadie ha salido de una crisis con semejante carga de deuda, pese a que las medidas de alivio de la deuda griega han sido mayores que en otros casos. Pero el gobierno griego ha sido bastante naif al pensar que podía dejar de pagar a las instituciones unilateralmente y que esos mismos organismos siguieran proporcionándole financiación. Ese error empeoró la situación, provocó una salida de capitales, deterioró el balance de los bancos y ha elevado la cuantía del rescate en 12.000 millones de dólares. Esa sería la lección que deberían aprender otros acreedores de esas mismas instituciones.
P. ¿Es sostenible sin una profunda reestructuración de la deuda, como dice el Fondo Monetario Internacional?
R. El sufrimiento vivido por los ciudadanos y el elevado peso de la deuda justifican una reestructuración. Se acusa al FMI, al Banco Central Europeo e incluso a Alemania de ser crueles con Grecia pero cuando uno tiene demasiada deuda, tanto el acreedor como el deudor deben sufrir. Los acreedores ya han asumido importantes pérdidas en Grecia y es políticamente imposible para ellos asumir más.
P. ¿Ha perdido credibilidad el proyecto europeo?
R. El proyecto europeo está siendo puesto a prueba. Europa está redefiniendo sus reglas en un proceso de prueba error. Por ejemplo, el BCE ahora puede adoptar medidas que parecían impensables al principio, como la compra de 60.000 millones de deuda al mes. Pero no hay que perder de vista las lecciones que hemos aprendido.
P. ¿Cómo cuáles?
R. Hay que recelar del extremismo que puede hacer que una situación de por sí difícil empeore. Entiendo la impaciencia y el enfado de la gente con los recortes pero se debería evitar ir hacia un radicalismo naif. Espero que los españoles no olviden las terribles y ruinosas consecuencias que hemos visto en Venezuela y recuerden el destructivo enfrentamiento de los extremos de la Guerra Civil. Mi preocupación sobre España, y Europa en general, es que la impaciencia, aunque comprensible, derive en cambios radicales que provoquen resultados desastrosos. Aunque no creo que sea el escenario más probable, la mera posibilidad es el peor escenario posible.