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Una empresa aeronáutica, la mayor apuesta en la carrera de Buffet



El multimillonario Warren Buffett cerró ayer la mayor compra realizada por Berkshire Hathaway, su firma de inversión: pagará 37.200 millones (33.916 millones de euros) por Precision Castpart. Buffett fue firme al justificar la adquisición: los gigantes de la industria aeroespacial Boeing y Airbus dependen de sus componentes para fabricar aviones. "Son los mejores en lo que hacen", defendió. Conocido como el Oráculo de Omaha por su historial de aciertos en las inversiones bursátiles, Buffet reconoció ayer que hace solo tres años desconocía por completo la empresa que acaba de comprar.
El mérito de esta operación es todo de Todd Combs, el gestor de fondos que Buffet fichó hace cinco años para poner a funcionar su ingente masa de efectivo, y sobre el que se especula podría ser uno de sus potenciales sucesores al frente del conglomerado. Combs decidió en 2012 integrar Precision Castparts en la cartera de pequeñas inversiones de Berkshire, tras hacerse con un 3% de su capital.
Precision Castparts es la segunda corporación más importante en el Estado de Oregón (al oeste de EE UU), con 29.900 empleados. La compañía dirigida por Mark Donegan tiene una facturación anual de unos 10.000 millones de dólares (más de 9.060 millones de euros), lo que le convierte en uno de los principales exportadores de EE UU.
Negocio aeronáutico
El 70% de los ingresos de Precision Castparts los genera la división que fabrica componentes para el sector aeroespacial. El resto de las ventas provienen del negocio de equipamiento para productores de energía, entre los que tiene como clientes a General Electric.
Berkshire Hathaway va a pagar 235 dólares por cada acción de Precision Castparts. Eso equivale a valorar la compañía en cerca de 32.000 millones de dólares (29.000 millones de euros), lo que representa una prima del 21% respecto a la cotización del viernes al cierre del mercado. A esta cantidad hay que sumarle la asunción de la deuda. Se convierte así en la mayor adquisición de la firma de Buffett desde la ferroviaria BNSF.
El inversor admite que pasará un tiempo antes de lanzarse a la compra de otro "elefante" corporativo, porque calcula que necesita 12 meses para "recargar" el bazuca con el que ejecuta sus adquisiciones.