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China logra estabilizar su crecimiento



El Producto Interior Bruto (PIB) de China en el segundo trimestre del año experimentó una expansión mayor de lo esperado por los analistas al crecer a un ritmo anual del 7%, en línea con el dato de los tres primeros meses del año, según informó la Oficina Nacional de Estadística.
El país asiático continúa con una de las tasas más bajas de los últimos 25 años, aunque está en línea con las previsiones del Gobierno. El ritmo de desaceleración de China al comienzo del año se ha moderado y crece también al 7% en el conjunto del primer semestre.
Durante los últimos tres meses la economía china se ha enfrentado a numerosos retos. Los datos de abril fueron nefastos a raíz del hundimiento del comercio exterior y unos niveles de producción industrial en mínimos, lo que hizo saltar las alarmas de una caída más aguda de lo esperado de la segunda economía mundial. El Gobierno respondió con un aumento del gasto -especialmente en infraestructuras- y el Banco central abandonó definitivamente sus casi dos años de inacción y realizó dos recortes de los tipos de interés y redujo en dos ocasiones el coeficiente de caja de las entidades financieras del país en solamente tres meses. A todo esto se le sumó un sector inmobiliario a la baja y, a finales de trimestre, una de las mayores crisis bursátiles que ha vivido el país en su historia.
Los últimos datos, sin embargo, indican que la actividad económica ha repuntado ligeramente: el crecimiento de la producción industrial aumentó del 5,9% en abril hasta un 6,8% en junio; el de las ventas al por menor del 10% al 10,6% y el comercio exterior pasó de una caída del 10,9% a un aumento del 1,9%. Los estímulos y la mejora de la demanda de los principales socios comerciales del país, la Unión Europea y Estados Unidos, contribuyeron a evitar que la tasa cayera por debajo de la barrera psicológica del 7%. El PIB chino aumentó un 7,4% en 2014.
"El crecimiento se estabilizó, pero debemos ser conscientes de que las condiciones económicas internas y externas siguen siendo complicadas, la recuperación económica mundial es lenta y tortuosa y las bases para la estabilización de la economía de China tienen que consolidarse", aseguró el portavoz de la Oficina Nacional de Estadísticas (NBS), Shen Laiyun.
Los analistas coinciden en que la economía china seguirá a la baja a medida que se profundizan las reformas para virar hacia un modelo de crecimiento más sostenible que de un mayor protagonismo al consumo y al sector servicios en detrimento de la inversión y la manufactura. "El crecimiento seguirá moderándose a medida que la transición se consolide. Sin embargo, existen instrumentos a corto plazo que se pueden utilizar si el crecimiento se desacelera demasiado. Esto requiere de un equilibrio para que estos estímulos no socaven los esfuerzos de reforma que se han llevado a cabo en el último año y medio", aseguró recientemente Karlis Smits, economista del Banco Mundial en China, en su último informe de perspectivas.
También habrá que tener en cuenta el efecto del descalabro de las Bolsas en la economía real. En menos de un mes los dos principales parqués del país perdieron un tercio de su capitalización bursátil y el pánico se extendió entre los inversores. La intervención del Gobierno frenó la sangría a finales de la semana pasada, pero los mercados siguen siendo muy volátiles. Este miércoles, y a pesar del buen dato del PIB, Shanghái perdía un 2,4% y Shenzhen un 2,3% a media sesión. Un informe de Credit Suisse asegura que el impacto del descalabro bursátil en las actividades de producción e inversión "debería ser limitado" porque las Bolsas representan una parte muy pequeña de la financiación agregada, cuya mayor fuente siguen siendo los préstamos bancarios. El portavoz de la NBS no quiso hoy hacer una predicción al respecto y simplemente se limitó a asegurar que la estabilidad de las Bolsas "es crucial" y que el Gobierno ha tomado "medidas esenciales" que han logrado este objetivo.