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El 10% de las familias no puede celebrar el cumpleaños de los niños



El impacto de la recesión también se ha dejado sentir en las celebraciones infantiles, según una encuesta elaborada en la primavera de 2014 por el Instituto Nacional de Estadística (INE) relacionada con la carencia material en España. El 10,4% de los hogares no celebran el cumpleaños de los niños por no poder permitírselo, frente al porcentaje del 6,5% en 2009. La tasa sube hasta el 34,7% entre los extranjeros no comunitarios. Además, el 11,3% no asiste a actividades extraescolares (deporte, tocar un instrumento, participar en organizaciones juveniles) por un 5,5% hace seis años.
El estudio también muestra que el 7,4% de los hogares monoparentales no puede comprar ropa a sus hijos. La tasa casi triplica el porcentaje que se encontraba en esta situación en el año 2009 (2,6%). En toda la población, un 6,5% de las familias sufre este problema (el 3,8% al inicio de la crisis económica). Entre los inmigrantes (extranjeros menos los ciudadanos de la UE), casi uno de cada cuatro hogares (18,7%) no puede renovar el vestuario de sus hijos, cuando hace seis años la tasa era del 10,8%.
Otros aspectos, como los relacionados con la imposibilidad de comer fruta fresca y verduras al menos una vez al día o disponer de libros apenas han variado. Por contra, sí ha aumentado sensiblemente el grupo de población infantil que no come carne, pollo o pescado cada dos días, aunque se sigue manteniendo en tasas relativamente bajas: del 0,7% al 2,5%. Entre los extranjeros extracomunitarios se llega al 7,9% de los menores.
La encuesta evalúa también datos de la población adulta (mayores de 16 años). Entre 2009 y 2014 quienes no se pueden permitir reunirse con amigos o familiares han pasado de representar el 6,6% al 11,8%. Entre los parados, la tasa asciende al 26%, y hasta el 27% entre los extranjeros. Un 16% es incapaz de gastar una pequeña cantidad de dinero en sí mismos y el 41% no puede cambiar sus muebles estropeados o viejos.
La carencia material severa es una de las tres patas sobre las que se sostiene el concepto de riesgo de pobreza o exclusión social (también llamado indicador Arope, del inglés at risk of poverty or social exclusion). Los otros dos son el riesgo de pobreza (tener unos ingresos por debajo del 60% de la mediana de la población) y la baja intensidad en el empleo (hogares en los que sus miembros en edad laboral trabajaron menos del 20% de su potencial de trabajo). Basta con cumplir uno de los tres para ser considerado en riesgo de pobreza o exclusión.
El indicador Arope es el que emplea Eurostat como valor homogéneo para comparar la situación de la población desfavorecida entre los países de la UE. Además, ofrece una visión más completa que el umbral de la pobreza tomado de forma aislado, ya que éste es un valor relativo: más que pobreza absoluta mide cuánta gente tiene ingresos bajos respecto al conjunto de la población.
La semana pasada, el INE publicó el indicador de riesgo de pobreza o exclusión en la sociedad española. Una de cada tres personas se encuentra en esta situación. La tasa ha pasado del 26% en 2010 al 29,2% en 2013 (últimos datos publicados).