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Las gasolineras lanzan una guerra de descuentos para captar clientes



Las principales compañías petroleras están apretando el acelerador en una carrera para fidelizar al consumidor y hacer frente a un mercado con cada vez más competidores. Desde el estallido de la crisis, la demanda de combustible cayó un 25%, y solo el año pasado experimentó un pequeño repunte, insuficiente para volver a los niveles anteriores: entre 2007 y 2013, las ventas por estación de servicio retrocedieron un 46%, según datos de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP).
Desde la banca hasta los supermercados y las gasolineras, las grandes empresas han potenciado sus alianzas para responder a las necesidades de los consumidores, que han cambiado con la crisis. La semana pasada, Cepsa se montaba al carro de la economía colaborativa y se adjudicaba, tras ganar la oferta de BP, la primera compra colectiva de carburante impulsada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
El número de gasolineras low cost creció un 65% entre 2007 y 2014
Las más de 200.000 personas que se sumaron a la iniciativa podrán gozar de descuentos de hasta 8 céntimos durante un año a la hora de llenar el depósito. El mismo día, la compañía anunciaba el lanzamiento de Cepsa Pay, una aplicación para pagar el repostaje directamente desde el móvil. “Hay que saber lo que quieren los clientes y es muy importante mantener a los que ya tienes”, remarcan desde Cepsa.
Repsol también anunció su nuevo programa de fidelización la semana pasada, con el lanzamiento de dos tarjetas: Repsol Más, vinculada al programa de puntos Travel Club, y Repsol más VISA, que garantiza descuentos por la compra de gasolina y otros productos. “Hemos querido dar una vuelta a todas las ofertas que teníamos”, explica el director de medios de pago de la petrolera, Sebastián Mussini. “Tenemos la mejor red de estaciones de servicio y los mejores carburantes. Ahora queremos tener la mejor red de fidelización”, resume. También BP y Galp reforzaron sus propuestas: mientras la británica lanzaba la Estación del Ahorro, la lusa proponía un plan para obtener descuentos en gas y luz.
De acuerdo con el Boletín Petrolero de la Unión Europea, el precio de la gasolina se situó la semana pasada en 1,315 euros por litro, una subida de casi el 15% respecto a enero, cuando el coste del combustible empezó a repuntar tras el desplome de finales de 2014. Esta subida, sin embargo, no se refleja en el consumo: tras seis años consecutivos a la baja, la demanda de combustible avanzó un tímido 0,2% durante 2014.
Álvaro Mazarrasa, director general de AOP, recuerda que, pese a la caída en las ventas, “ahora hay más surtidores”. Este crecimiento, de un 12% entre 2007 y 2014, fue impulsado por las gasolineras low cost, es decir las marcas blancas y las que forman parte de cooperativas e hipermercados: en siete años, pasaron de 1.643 a 2.712 puntos de venta, un alza del 65%, según datos elaborados por Repsol.
Las grandes petroleras, sin embargo, niegan que el lanzamiento de nuevos programas esté influenciado por las condiciones del mercado ni por la aparición de nuevos competidores. “El único objetivo”, mantienen desde Cepsa, es facilitarle la vida al cliente y darle un trato diferenciado”.